El CIRC (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer), que depende de la OMS (Organización Mundial de la Salud), ha clasificado los teléfonos móviles en la categoría de productos cuyo uso es « potencialmente cancerígeno ».
Estudios han demostrado que los usuarios intensivos presentarían un mayor riesgo de desarrollar cánceres en la zona de la cabeza (cerebro, glándula parótida, oído interno).
Según los expertos de la ANSES, los niños son los más sensibles a las ondas electromagnéticas, ya que su cerebro está en pleno proceso de transformación.
Los menores de seis años están cada vez más expuestos a las radiofrecuencias de los objetos conectados que los rodean a diario desde una edad temprana, incluso en el útero. Tabletas, computadoras o teléfonos móviles, monitores de bebé y la red Wi-Fi, entre otros, se han convertido en objetos familiares para las nuevas generaciones.
Los expertos precisan que los efectos sobre el bienestar no están directamente relacionados con las radiofrecuencias, sino con un uso intensivo del teléfono móvil, tabletas…
• Cansancio
• Insomnio
• Están muy pronto expuestos al estrés y la ansiedad
• Los jóvenes presentan más depresión y tentativas de suicidio
En particular, en el cerebro, algunas áreas que aún están en proceso de transformación son más sensibles a las ondas.
La ANSES recomienda aplicar a todos los dispositivos emisores de ondas « las mismas obligaciones regulatorias » que para los teléfonos. Principalmente la medición de la tasa de absorción específica (SAR), que corresponde a la cantidad de energía absorbida por el cuerpo, y la publicidad de esta información.
La agencia sanitaria también quisiera que las condiciones de estas mediciones fueran revisadas para estar más cerca de las condiciones de uso y que el nivel de exposición general a las ondas sea « reconsiderado » para asegurar márgenes de seguridad más amplios, especialmente para los niños.
Cuidemos a nuestros hijos. Continuará.



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